sábado, 3 de marzo de 2012

Vitali Klitschko - os relata "El mundo"


El ucraniano Vitali Klitschko retuvo el título mundial de peso pesado del Consejo Mundial de Boxeo al derrotar por puntos al británico Dereck Chisora, en una pelea realizada en Múnich que estuvo precedida de las más variadas provocaciones. El extremo fue la bofetada que le propinó Chisora a Klitschko durante el pesaje -lo que le significó una multa de 50.000 dólares- y antes de ella había habido todo tipo de declaraciones contra el ucraniano como, por ejemplo, la aseveración de que no había que tenerle miedo a un hombre viejo.
Chisora siguió la guerra de nervios demorando su salida del vestuario, lo que impacientó al público, mientras Klitscko, durante la presentación del combate, recordó que el rival lo había ofendido que anunció que había llegado la hora del ajuste de cuentas. El libreto de la pelea quedó definido casi desde el comienzo, con un Chisora agresivo que se lanzaba literalmente sobre Klitschko con ataques rápidos pero imprecisos y un Klitscko esperando y trabajando al rival con el jab de izquierda.
Se trataba del enfrentamiento de dos estilos: el boxeo exhuberante y derrochador de Chisora frente al minimalista y quirúrgico de Klitschko. Chisora buscaba el cuerpo a cuerpo, Klitschko mantener cierta distancia para aprovechar su mayor alcance. Chisora lanzaba más golpes que Klitschko pero el ucraniano, con su boxeo racional, tenía una mayor cuota de aciertos.
Chisora, en sus provocaciones previas, había anunciado un KO para el octavo asalto. No pasó nada. En el noveno asalto Klitschko empezó a pasar a la ofensiva y conectó varios golpes plenos en el rostro de Chisora. En el último asalto Chisora lo dio todo para buscar el KO. No lo logró. Pero, al menos, el británico consiguió que el combate fuera mucho más reñido que lo que muchos esperaban. Las provocaciones siguieron incluso después de que los jueces hicieran pública su decisión -unánime a favor de Klitschko- cuando Chisora se encaró con el ganador y al final tuvieron que separarlos.
"Deportivamente, Chisora tuvo un gran empuje. Humanamente, no se le puede tener nada respeto", dijo Klitschko al final de la pelea.



Vitali Klitschko tiene un humor fino, le gustan los juegos de palabras y los chistes. Pero cuando se trata de cosas que le afectan profundamente, el campeón mundial de boxeo se tranforma en una persona seria. Pudo apreciarse hace poco en el hotel de lujo Stanglwirt, en el Tirol, en el sur de Austria, donde el ucraniano de 40 años se prepara para la defensa de su corona de los pesos pesados el sábado en Múnich contra el británico Dereck Chisora. En un reducido círculo decribió su lucha por la democratización de su país. Klitschko es presidente del partido Alianza Ucraniana Democrática por las Reformas (UDAR). Su objetivo es modificar las estructuras democráticas y poner coto a la desbordante corrupción. Pero sus posibilidades de éxito no son actualmente mucho mejores que las de Chisora de ganar por K.O.
Por ello, el manager Bernd Bönte preguntó medio en broma para qué se tomaba ese trabajo. Los ojos de Klitschko se entornaron antes de contestar: "Porque es importante luchar por una buena causa. Ucrania precisa la ayuda de todo demócrata y si yo puedo mover algo, entonces lucho por ello". Con la revolución "naranja" en 2004 comenzó a latir el corazón de luchador de Vitali Klitschko. En 2006 y 2008 se presentó a las elecciones para alcalde de Kiev, su ciudad natal. Este año, el gigante de dos metros lo intentará de nuevo por tercera vez, aunque no es seguro que se celebren las elecciones previstas para mayo.
"Los que están en el poder lo intentan todo para evitar cambios", dijo Klitschko. La preocupación por su país aumentó en los últimos meses. Al periódico muniqués "Abendzeitung" agregó incluso: "Nos hemos convertido en un régimen autoritario. Muchos temen que se llegue a un alzamiento sangriento, como en Siria". El campeón no teme sufrir un destino similar a la ex primera ministra Julia Timoshenko, ahora encarcelada, pero sí debe enfrentarse a rumores que le relacionan con negocios de armas y de drogas.
De lograr suceder al actual alcalde de Kiev, Leonid Chernovetscki, pondría fin a su carrera deportiva. "No creo que fuera posible compaginar el deporte y la política. Ya actualmente resulta a menudo muy difícil". Vitali Klitschko cambia impresiones todos los días con amigos del partido bien por teléfono o por videoconferencia. El UDAR cuenta ya con más de 10.000 miembros y está representado en 15 de los 24 parlamentos regionales. En octubre, el UDAR participará en las elecciones al Parlamento nacional.
A las dos personas más queridas por Vitali Klitschko no les ha podido contagiar su pasión: su mujer Natalia y su hermano Vladimir, quien dice carecer de paciencia y ambición para librar permanentes luchas políticas. "Vitali y yo nos completamos bien, pero nuestros intereses son distintos. Tampoco sería bueno que fuéramos igual de fuertes en todo".


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